Mientras leía el gran Decálogo del Periodista escrito por Tomás Eloy Martínez y publicado ayer por su Fundación, pensaba, por un lado, en cuán vigente permanecen sus palabras; pero además imaginaba en cómo este texto se adapta tan bien al uso de las nuevas plataformas y herramientas digitales de las que dispone hoy el periodista para hacer su trabajo.

Comparto algunas ideas:

1) El único patrimonio del periodista es su buen nombre. Cada vez que se firma un artículo insuficiente o infiel a la propia conciencia, se pierde parte de ese patrimonio, o todo. // Hoy más que nunca la correcta gestión de nuestra reputación on line tiene un enorme valor para el correcto ejercicio de la profesión. Qué decimos y cómo nos mostramos, por ejemplo, en las redes sociales también genera un impacto sustancial en la credibilidad de lo que hacemos profesionalmente.

2) Hay que defender ante los editores el tiempo que cada quien necesita para escribir un buen texto y el espacio que necesita dentro de la publicación.// Cuando los editores o dueños de medios digitales, sólo priorizan el “ya y ahora” y dicen que no hay tiempo para generar proyectos como los especiales o documentales multimedia, están precarizando la calidad de estos contenidos.

3) Una foto que sirve sólo como ilustración y no añade información alguna no pertenece al periodismo. Las fotos no son un complemento, sino noticias en sí mismas. // Las fotos, y la grandiosa posibilidad de compartirlas a todo el mundo a través de plataformas digitales en pocos minutos, hoy más que nunca son una noticia en sí misma. Sino qué decir de la foto del avión que aterrizó en el río Hudson hace varios años y fue primero publicada en Twitter. Luego vendrían terremotos, tsunamis y decenas de protestas sociales donde las fotos compartidas en el momento, han sido la punta del iceberg de coberturas periodísticas impactantes.

4) Hay que trabajar en equipo. Una redacción es un laboratorio en el que todos deben compartir sus hallazgos y sus fracasos, y en el que todos deben sentir que, lo que le sucede a uno les sucede a todos. //Hablar de trabajo en equipo y de una redacción como laboratorio son palabras de un hombre con una visión vanguardista y novedosa que nos transporta a la imperiosa necesidad actual del trabajo multidisciplinario y multiplataforma en las redacciones de cualquier medio.

5) No hay que escribir una sola palabra de la que no se esté seguro, ni dar una sola información de la que no se tenga plena certeza. // Premisa esencial del periodismo hoy refrendada por la facilidad que tiene la audiencia de verificar nuestros dichos y criticarnos desde cualquier canal digital cuando estamos equivocados.

6) Hay que trabajar con los archivos siempre a mano, verificando cada dato y estableciendo con claridad el sentido de cada palabra que se escribe. // Archivos y datos! Todo al alcance de un clic a través del Periodismo de Datos para fundamentar investigaciones o hallar nuevas historias.

7) Evitar el riesgo de servir como vehículo de los intereses de grupos públicos o privados. Un periodista que publica todos los boletines de prensa que le dan, sin verificarlos, debería cambiar de profesión y dedicarse a ser mensajero. // No importa la plataforma desde donde se publique, ser crítico con la información que nos llega nos hace creíbles.

8) Hay que usar siempre un lenguaje claro, conciso y transparente. Por lo general, lo que se dice en diez palabras siempre se puede decir en nueve, o en siete. //Los “rulos” estilísticos los podemos dejar para las crónicas narrativas, pero en cualquier otro género o formato, es importante ser directo, “claro, conciso y transparente”. Esto es fundamental en tiempos donde el flujo de información es de un gran volumen y la audiencia tiene menos tiempo para atender a todos los estímulos informativos.

9) Encontrar el eje y la cabeza de una noticia no es tarea fácil. Tampoco lo es narrar una noticia. Nunca hay que ponerse a narrar si no se está seguro de que se puede hacer con claridad, eficacia, y pensando en el interés de lector más que en el lucimiento propio.// Además de encontrar “el eje” de la noticia, en el caso de las plataformas digitales podemos decir que inocular la semilla del pensamiento multimedia a la hora de producir contenidos nos permitirá saber elegir qué contenido será apropiado para ser contado en determinada plataforma. Por ejemplo, una infografía animada seguramente será muy valiosa para mostrar y contar un proceso industrial o científico, cuyo formato resultará más eficaz que un texto plano.

10) Recordar siempre que el periodismo es, ante todo, un acto de servicio. Es ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, ser otro. // El periodismo es un servicio y hoy, además de la información pura, podemos brindar datos, aplicaciones y todo tipo de herramientas para que la audiencia encuentre en los medios digitales todo aquellos que le brinde ayuda y servicio.

 

                        Nuevo diseño de Clarin.com (04:31hs I 16/05/14)

Siete años después del primer proceso de convergencia de su redacción, Clarín anunció esta semana una segunda etapa. La primera “convergencia” se realizó en el año 2008, y agrego comillas porque si analizamos esta definición referida al trabajo conjunto entre redacciones de diferentes plataformas (digitales + gráfica + televisiva + radial) entendemos a éste, como un proceso justamente integrador, complementario y productivo que excede lo tecnológico y prioriza el cambio cultural. Esto no es lo que puntualmente sucedió en los años iniciales de la convergencia en esta empresa.

El cambio más notorio en aquel proceso fue el traslado de los periodistas de la web (que estaban en la zona de Balvanera) al histórico edificio de la calle Tacuarí (Barracas) donde trabajaban los periodistas del diario en papel, y que dicho sea de paso, fue bastante traumático.

Si bien se realizó una transformación interna de la redacción donde se reestructuró el espacio laboral, se produjo un cambio de mobiliario para que incluya a los dos equipos periodísticos y se cambiaron ciertos procesos de producción de los contenidos, intentando integrar ambas plataformas; los dos aspectos fundamentales que hicieron muy conflictiva esta adaptación y el éxito de este cambio fueron; la falta de comunicación entre las jefaturas de la redacción y los periodistas; y la falta de capacitación de todos los trabajadores de ambas redacciones.

La poca evangelización gradual, pero profunda, de las redacciones ha sido un aspecto sobresaliente que ha hecho fracasar o, al menos ha complejizado, un proceso de convergencia en cualquier medio; donde la concientización del cambio cultural requerido para implementar estos procesos debería ser asumido primero por el jefe de más alto cargo, hasta el redactor de escala más inicial, pasando por el personal de marketing, comercial y hasta el de administración.

Porque justamente lo que se necesita es una transformación cultural interna de asimilación para lograr comprender y aprovechar los cambios tecnológicos de las plataformas, los nuevos hábitos en el consumo de contenidos, los nuevos canales de distribución, el impacto de las audiencias hiper informadas y participativas, entre otras cuestiones. Sin este cambio de mentalidad, mucho menos será posible pensar en un medio digital sustentable, innovador y que genere ganancias.

Falta de atención en la capacitación

A nivel local, a diferencia de la etapa de evangelización que realizó intensamente La Nación durante al menos un año previo a su integración de redacciones (que de hecho este proceso de capacitación se mantiene hoy con un área a la que pueden acudir los periodistas de la redacción), en Tacuarí no se realizó este plan sistemático de enseñanza, ni en la primera, ni en esta segunda convergencia. Esto ha marcado una enorme diferencia entre ambos medios, demostrada hoy en la gran cantidad de periodistas de La Nación que utilizan y aprovechan las diferentes herramientas digitales disponibles y que empiezan a ver posible la integración de sus rutinas periodísticas con el potencial de las plataformas digitales. Más aún, este medio hoy es pionero a nivel mundial, entre otros proyectos surgidos desde la redacción digital, en el uso de data para sus investigaciones periodísticas.

Quienes estuvimos en la unidad de negocios digital de Clarín en aquellos primeros años de convergencia, recordamos cómo muchos periodistas “del papel” se acercaban por decisión propia buscando aprender a usar herramientas digitales: Twitter, blogs o a entender cómo producir contenidos multimedia porque la empresa no había generado este espacio formal de enseñanza. Los periodistas se sintieron por un lado presionados a comprender y adaptarse a este nuevo entorno, pero al mismo tiempo sin recursos disponibles para enfrentar el nuevo desafío.

En esta segunda convergencia al parecer nuevamente se vive el desconcierto y la incertidumbre de muchos periodistas ante la necesidad forzada de aprender a usar una nueva plataforma de publicación que les es desconocida. Ni hablemos de los nuevos procesos de trabajo donde muchos periodistas se han enterado, a pocas horas de la salida de un nuevo diseño del sitio web, que la sección donde trabajaban desaparece siendo absorbida por una nueva categoría temática que aglutinará un grupo de noticias. O peor es el caso de aquellos que fueron cambiados de área de trabajo sin tener tiempo de prepararse para el nuevo desafío laboral. 

No es la primera vez que la empresa impone un cambio tan importante desatendiendo y desaprovechando valiosos recursos profesionales de su propia cosecha. Muchos de los cuales incluso están invisibilizados desconociéndoles destacadas virtudes profesionales.

Falta de comunicación o comunicación defectuosa

Resulta al menos paradójico que en una empresa de medios la falta de comunicación fluida y transparente sea una de las problemáticas más frecuentes y que mayormente afectan a los periodistas.

¿Cómo puede ser posible que hayan esperado hasta último momento para comunicar a su propio equipo los nuevos cambios? No es un detalle menor saber que hubo una enorme presión a raíz de una movilización interna de los trabajadores.

Todos los periodistas sabían desde hace mucho tiempo que se estaba trabajando en un próximo cambio estructural dentro de la redacción y en un rediseño del sitio que implicaba, además de cambios tecnológicos, nuevos métodos de trabajo. Entonces ¿cómo se entiende que no hayan elaborado un plan de trabajo incluyendo a todo el equipo periodístico como lo antes mencionado?.

Seguramente muchos dirán que la respuesta a esta poca claridad, es y ha sido, la falta de solución de la empresa a los intensos reclamos por las condiciones laborales de los periodistas y que hace que hoy se viva en la redacción un clima de enorme tensión y desasosiego. Lo cierto es que sin entrar en detalles sobre este punto, y que puede ser profundizado en el blog de la Comisión interna del medio, a mi entender,  esta “forma de hacer las cosas” excede este aspecto económico-laboral y este escenario complejo y desmoralizante impacta directamente en la calidad de los contenidos producidos por el medio, en la labor diaria de los periodistas y en su animosidad laboral, y por supuesto, en el éxito del tan mentado del proceso de convergencia; que por cierto, es absolutamente necesario aunque planificado de otra manera.

Clarín de posguerra

Si bien este título propuesto por el portal Diarios sobre Diarios para referirse a éstos nuevos cambios puede interpretarse exagerado, lo cierto que es una muy buena forma de describir la etapa anterior.

En aquella oportunidad la convergencia se produjo en medio del inicio de lo que se llamó la Guerra Clarín & Gobierno y sin dudas ese escenario adverso también tuvo un impacto negativo en la ejecución de este proceso. Fue inevitable que los periodistas y trabajadores del medio no sintieran y, por qué no decirlo, padecieran la desatención de la empresa que priorizó este complejo momento político por sobre los temas acuciantes del periodismo actual como las transformaciones tecnológicas, la necesidad de capacitación y de recursos para nuevos proyectos, etc.  Sin dudas este contexto hizo mella en el primer proceso de convergencia.

Y también es cierto que los procesos de convergencia de la mayoría de los medios del mundo, ninguno fue fácil. Todos y cada uno, tuvieron inconvenientes en cuanto a metodología, aceptación, adaptación, problemas financieros, etc; pero resulta sorprendente que a siete años de aquella etapa y habiendo sido uno de los medios más innovadores de la región y del mundo en cuanto a su trabajo en medios digitales, Clarín no haya cambiado su método de implementar estos procesos y se repitan patrones equivocado y que fallaron en gran medida.

La convergencia en un medio no se resuelve con hacer un enroque de sillas entre periodistas de una plataforma con otra, con poner a un jefe que es más afín que otro, ni con el nuevo diseño de un sitio. Hace falta un convencimiento profundo del lugar al que se quiere llegar, con objetivos claros para todos (jefes y periodistas) acerca del nuevo medio que se pretende lograr, en términos de modelo económico, de calidad del producto, de metodología de trabajo, entre muchas otras cosas.

Si todo este plan existe y fue pensado con detenimiento, al menos hasta ahora, pareciera que no fue transmitido como corresponde al socio más valioso que tiene la empresa: su equipo periodístico.

Más info:

Documental Multimedia: Redacciones On Line (proyecto de investigación  audiovisual de Álvaro Liuzzi donde se abordó durante 2008-2009 el proceso de convergencia de las más importantes redacciones de medios de Latinoamérica y España. Tuve oportunidad de realizar las entrevistas de El País.com y El Mundo.es)

Cultura de la Convergencia por Henry Jenkins

ACTUALIZACIÓN: El domingo 18/05 Clarín publicó una columna de Ricardo Kirschbaum sobre la convergencia “La innovación, clave para el futuro del periodismo

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Finalmente, y después de mucho trabajo, llega el tercer Congreso de Periodismo Digital de FOPEA en Córdoba. El viernes 9 y sábado 10 estaremos en la sede la Universidad Blas Pascal para compartir dos días de talleres y conferencias sobre periodismo digital, medios sociales y herramientas multimedia de uso imprescindible para el ejercicio del periodismo actual.

Entre los especialistas que participarán  están, Eduardo Arriagada Cardiani (Universidad Católica de Chile), Alberto Arébalos (Facebook Latam), Lila Luchessi (Universidad Nacional de Buenos Aires), Andy Tow (Consultor), Alejandro Rost (Universidad Nacional del Comahue), Franco Piccato (La Voz del Interior), Julio Perotti (La Voz del Interior), Elena Brizuela (Colegio Universitario de Periodismo), Juan Manuel Lucero (UBP-Innova), Ítalo Daffra (consultor en nuevos medios), Pablo Martín Fernández (Infotechnology), Pablo Hamada (UBP-UCASAL), Indalecio Sánchez (La Gaceta), Daniel Fernández (La Gaceta Videos), Álvaro Medina (La Gaceta Videos), José Inesta (La Gaceta), Miguel Velárdez (La Gaceta), Martín De Paula y María José Ravalli (UNICEF Argentina), Fernando Irigaray (UNR), entre otros.

Este año, además se suma el desarrollo de un hackatón que buscará ser un espacio de encuentro y genaración de ideas entre periodistas, programadores y diseñadores. Contaremos con el especial apoyo de LNData, equipo líder en periodismo de datos en iberoamérica. 

>>Conocé el programa completo y la lista de talleres.

Agradecemos muchísimo el esfuerzo de las empresas que nos apoyan este año: Banco Hipotecario, La Gaceta de Tucumán, Universidad Blas Pascal, Friedrich Ebert Stiftung, La Voz del Interior, Grupo Telecom, Knight Mozilla Open News, Ministerio de Comunicación y Desarrollo Estratégico de la pcia de Córdoba, mdzOnLine, Hacks Labs, ICFJ, CIRCOM, Córdoba Technology, Anagrama, Social Media Day, LNData e Internet Dinámica.

 

 

Si bien desde hace algunos años se viene hablando de la interacción entre las audiencias en las redes sociales y la televisión, especialmente en las últimas semanas en Argentina llamó la atención el uso de Twitter integrado a los libretos de un programa de ficción. Concretamente cada noche vemos cómo las protagonistas de la novela Guapas tuitean fotos  y comentarios que salen publicados en sus perfiles sociales al mismo tiempo que vemos la escena en TV. La sincronización narrativa del guión con la acción en la red es casi perfecta y se corre la frontera entre lo real y ficcional. Algunos investigadores concuerdan en que esto es apenas una porción de lo que también se llama contenido transmedia: contar historias en paralelo (asociadas o disociadas a la historia original), a través de diferentes plataformas.

 Tuit publicado en el perfil de uno de los personajes de tira Guapas al mismo tiempo q se vio la escena en TV

Más allá de las definiciones, lo que vemos es la reformulación, en diferentes planos, de la producción de los contenidos por parte de los players de la TV y del consumo de los mismos por parte de las audiencias. En el caso de la industria televisiva, ya no basta con que los artistas tengan una cuenta en Twitter y promocionen sus trabajos, o que los canales de TV interactúen con sus televidentes, o que esta audiencia critique, admire o comente en sus perfiles sociales lo que sucede en forma simultánea en la gran pantalla; se hace imprescindible la incorporación de nuevas habilidades y nuevos roles dentro del ámbito de producción de contenidos televisivos y audiovisuales.

Los productores y guionistas tienen la menuda tarea de convertirse en storytellers multi-screen e innovadores tecnológicos, mientras que los anunciantes deben convertirse en marcas sociales y productores de contenido; porque sus audiencias y consumidores ya juegan con estas reglas y en otro plano: se convirtieron en consumidores co-creadores de contenidos (prosumer) y colaboradores en tiempo real.

Veamos algunos datos a nivel internacional:

Aunque pueda resultar algo extremo el concepto, y podamos debatirlo al profundizar, cuando el investigador Damián Fernández Pedemonte dice “la audiencia es el contenido” tiene que ver con esto. Ayer justamente durante el programa Almorzando con Mirtha Legrand se vio un ejemplo puntual. La conductora leyó en vivo una serie de comentarios vertidos en Twitter por una usuaria sobre una de sus invitadas y se generó el consabido debate en la mesa. Lo que pasó acá concretamente fue que el este usuario/audiencia se convirtió en parte del contenido del programa. Todos comentaron lo que estaba siendo publicado en la red en ése preciso momento.

Si bien el dispositivo de visualización es cada vez más personal (tablet, smartphone, etc), la experiencia de consumo y participación es cada vez más socialEl uso combinado de Twitter y la TV ha sido espontáneo por parte del usuario casi desde su inicio, ahora le toca adaptarse a la industria.

Aprovecho para compartir la nota Ver TV y tuitear, la moda que convirtió a los usuarios en críticos despiadados, de Diego Geddes publicada en domingo en Clarín  sobre este tema. Está especialmente enfocada en el rol de los usuarios y aporté algunas ideas.

Update 07-05: Para conocer más sobre SocialTV recomiendo seguir las publicaciones del Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral