Nuevo diseño de Clarin.com (04:31hs I 16/05/14)

Siete años después del primer proceso de convergencia de su redacción, Clarín anunció esta semana una segunda etapa. La primera “convergencia” se realizó en el año 2008, y agrego comillas porque si analizamos esta definición referida al trabajo conjunto entre redacciones de diferentes plataformas (digitales + gráfica + televisiva + radial) entendemos a éste, como un proceso justamente integrador, complementario y productivo que excede lo tecnológico y prioriza el cambio cultural. Esto no es lo que puntualmente sucedió en los años iniciales de la convergencia en esta empresa.

El cambio más notorio en aquel proceso fue el traslado de los periodistas de la web (que estaban en la zona de Balvanera) al histórico edificio de la calle Tacuarí (Barracas) donde trabajaban los periodistas del diario en papel, y que dicho sea de paso, fue bastante traumático.

Si bien se realizó una transformación interna de la redacción donde se reestructuró el espacio laboral, se produjo un cambio de mobiliario para que incluya a los dos equipos periodísticos y se cambiaron ciertos procesos de producción de los contenidos, intentando integrar ambas plataformas; los dos aspectos fundamentales que hicieron muy conflictiva esta adaptación y el éxito de este cambio fueron; la falta de comunicación entre las jefaturas de la redacción y los periodistas; y la falta de capacitación de todos los trabajadores de ambas redacciones.

La poca evangelización gradual, pero profunda, de las redacciones ha sido un aspecto sobresaliente que ha hecho fracasar o, al menos ha complejizado, un proceso de convergencia en cualquier medio; donde la concientización del cambio cultural requerido para implementar estos procesos debería ser asumido primero por el jefe de más alto cargo, hasta el redactor de escala más inicial, pasando por el personal de marketing, comercial y hasta el de administración.

Porque justamente lo que se necesita es una transformación cultural interna de asimilación para lograr comprender y aprovechar los cambios tecnológicos de las plataformas, los nuevos hábitos en el consumo de contenidos, los nuevos canales de distribución, el impacto de las audiencias hiper informadas y participativas, entre otras cuestiones. Sin este cambio de mentalidad, mucho menos será posible pensar en un medio digital sustentable, innovador y que genere ganancias.

Falta de atención en la capacitación

A nivel local, a diferencia de la etapa de evangelización que realizó intensamente La Nación durante al menos un año previo a su integración de redacciones (que de hecho este proceso de capacitación se mantiene hoy con un área a la que pueden acudir los periodistas de la redacción), en Tacuarí no se realizó este plan sistemático de enseñanza, ni en la primera, ni en esta segunda convergencia. Esto ha marcado una enorme diferencia entre ambos medios, demostrada hoy en la gran cantidad de periodistas de La Nación que utilizan y aprovechan las diferentes herramientas digitales disponibles y que empiezan a ver posible la integración de sus rutinas periodísticas con el potencial de las plataformas digitales. Más aún, este medio hoy es pionero a nivel mundial, entre otros proyectos surgidos desde la redacción digital, en el uso de data para sus investigaciones periodísticas.

Quienes estuvimos en la unidad de negocios digital de Clarín en aquellos primeros años de convergencia, recordamos cómo muchos periodistas “del papel” se acercaban por decisión propia buscando aprender a usar herramientas digitales: Twitter, blogs o a entender cómo producir contenidos multimedia porque la empresa no había generado este espacio formal de enseñanza. Los periodistas se sintieron por un lado presionados a comprender y adaptarse a este nuevo entorno, pero al mismo tiempo sin recursos disponibles para enfrentar el nuevo desafío.

En esta segunda convergencia al parecer nuevamente se vive el desconcierto y la incertidumbre de muchos periodistas ante la necesidad forzada de aprender a usar una nueva plataforma de publicación que les es desconocida. Ni hablemos de los nuevos procesos de trabajo donde muchos periodistas se han enterado, a pocas horas de la salida de un nuevo diseño del sitio web, que la sección donde trabajaban desaparece siendo absorbida por una nueva categoría temática que aglutinará un grupo de noticias. O peor es el caso de aquellos que fueron cambiados de área de trabajo sin tener tiempo de prepararse para el nuevo desafío laboral. 

No es la primera vez que la empresa impone un cambio tan importante desatendiendo y desaprovechando valiosos recursos profesionales de su propia cosecha. Muchos de los cuales incluso están invisibilizados desconociéndoles destacadas virtudes profesionales.

Falta de comunicación o comunicación defectuosa

Resulta al menos paradójico que en una empresa de medios la falta de comunicación fluida y transparente sea una de las problemáticas más frecuentes y que mayormente afectan a los periodistas.

¿Cómo puede ser posible que hayan esperado hasta último momento para comunicar a su propio equipo los nuevos cambios? No es un detalle menor saber que hubo una enorme presión a raíz de una movilización interna de los trabajadores.

Todos los periodistas sabían desde hace mucho tiempo que se estaba trabajando en un próximo cambio estructural dentro de la redacción y en un rediseño del sitio que implicaba, además de cambios tecnológicos, nuevos métodos de trabajo. Entonces ¿cómo se entiende que no hayan elaborado un plan de trabajo incluyendo a todo el equipo periodístico como lo antes mencionado?.

Seguramente muchos dirán que la respuesta a esta poca claridad, es y ha sido, la falta de solución de la empresa a los intensos reclamos por las condiciones laborales de los periodistas y que hace que hoy se viva en la redacción un clima de enorme tensión y desasosiego. Lo cierto es que sin entrar en detalles sobre este punto, y que puede ser profundizado en el blog de la Comisión interna del medio, a mi entender,  esta “forma de hacer las cosas” excede este aspecto económico-laboral y este escenario complejo y desmoralizante impacta directamente en la calidad de los contenidos producidos por el medio, en la labor diaria de los periodistas y en su animosidad laboral, y por supuesto, en el éxito del tan mentado del proceso de convergencia; que por cierto, es absolutamente necesario aunque planificado de otra manera.

Clarín de posguerra

Si bien este título propuesto por el portal Diarios sobre Diarios para referirse a éstos nuevos cambios puede interpretarse exagerado, lo cierto que es una muy buena forma de describir la etapa anterior.

En aquella oportunidad la convergencia se produjo en medio del inicio de lo que se llamó la Guerra Clarín & Gobierno y sin dudas ese escenario adverso también tuvo un impacto negativo en la ejecución de este proceso. Fue inevitable que los periodistas y trabajadores del medio no sintieran y, por qué no decirlo, padecieran la desatención de la empresa que priorizó este complejo momento político por sobre los temas acuciantes del periodismo actual como las transformaciones tecnológicas, la necesidad de capacitación y de recursos para nuevos proyectos, etc.  Sin dudas este contexto hizo mella en el primer proceso de convergencia.

Y también es cierto que los procesos de convergencia de la mayoría de los medios del mundo, ninguno fue fácil. Todos y cada uno, tuvieron inconvenientes en cuanto a metodología, aceptación, adaptación, problemas financieros, etc; pero resulta sorprendente que a siete años de aquella etapa y habiendo sido uno de los medios más innovadores de la región y del mundo en cuanto a su trabajo en medios digitales, Clarín no haya cambiado su método de implementar estos procesos y se repitan patrones equivocado y que fallaron en gran medida.

La convergencia en un medio no se resuelve con hacer un enroque de sillas entre periodistas de una plataforma con otra, con poner a un jefe que es más afín que otro, ni con el nuevo diseño de un sitio. Hace falta un convencimiento profundo del lugar al que se quiere llegar, con objetivos claros para todos (jefes y periodistas) acerca del nuevo medio que se pretende lograr, en términos de modelo económico, de calidad del producto, de metodología de trabajo, entre muchas otras cosas.

Si todo este plan existe y fue pensado con detenimiento, al menos hasta ahora, pareciera que no fue transmitido como corresponde al socio más valioso que tiene la empresa: su equipo periodístico.

Más info:

Documental Multimedia: Redacciones On Line (proyecto de investigación  audiovisual de Álvaro Liuzzi donde se abordó durante 2008-2009 el proceso de convergencia de las más importantes redacciones de medios de Latinoamérica y España. Tuve oportunidad de realizar las entrevistas de El País.com y El Mundo.es)

Cultura de la Convergencia por Henry Jenkins

ACTUALIZACIÓN: El domingo 18/05 Clarín publicó una columna de Ricardo Kirschbaum sobre la convergencia “La innovación, clave para el futuro del periodismo

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3 Responses to Convergencia en Clarín 2: lo que no se aprendió

  1. Gonzalo dice:

    Muy buena la nota. Toca con exactitud los principales tópicos del desarrollo del periodismo digital en Argentina. Por si te interesa, mi Tesis de grado en Comunicación Social es sobre un caso similar (ellitoral.com de la ciudad de Santa Fe). Saludos !

  2. Se recibe la crítica, se corrigió la frase señalada. Ahora bien, un error no implica no saber comunicarse. Gracias igual por el comentario.

  3. Week-Log.502 dice:

    […] Vanina y otra (OTRA) oportunidad perdida en la convergencia de clarin.com […]

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