Recuerdo que ese día tenía franco y pese al día de cielo turquesa y brillante, me levanté temprano y decidí quedarme en casa. Como siempre, lo primero que hice esa mañana fue encender la compu y la TV. La primera para leer noticias de la Argentina y la segunda de los Estado Unidos, donde estaba viviendo.

Vivía en Miami por esos días, estaba poniendo la pava en el fuego cuando escuché la música de las noticias graves y me asomé a mirar la tele. Vi la primera torre del World Trade Center humeante y con fuego, sin entender lo que estaba pasando los conductores del noticiero, decían que había explotado algo en el edificio y al recorrer rápido los canales con la misma imagen, cada periodista arriesgaba diferentes hipótesis. Claro, hasta ese momento, minutos antes de las 9 de la mañana, nadie pensaba en la posibilidad del atentado.

Luego vería, a modo de cronología, en “vivo y en directo” cómo se estrellaba el segundo avión en la otra torre y cómo se desplomarían ambas sobre las calles de Nueva York dejando enterradas a cientos de víctimas y a miles de ciudadanos, policías y bomberos que fueron a ayudar y que jamás pensaron en que esos colosos de acero se harían cenizas sobre ellos. También, veríamos por TV los aviones estrellados en Pensilvania y en el Pentágono, corazón de la seguridad, ahora quebrado por un ataque suicida. Nosotros en mirábamos desde nuestra ventana el Down Town de la ciudad, con temor a que sea también atacado por alguno de los aviones, que ya sabíamos, habían secuestrado.

A diez años del atentado, el recuerdo es muy fresco, pero no sólo de esos primeros minutos o de ese día. Sino de lo que vino después. Por primera vez en la historia de los Estados Unidos, la gran potencia mundial desde hacía, al menos un siglo, se sentía vulnerable. Más aún que luego del ataque a la base militar de Pearl Harbor, durante la segunda guerra mundial.

Esta vez, el miedo y el dolor, llegó hasta las entrañas de la sociedad misma. El blanco había sido la sociedad, no sólo el Estado o un Gobierno. Pienso que los terroristas, buscaron además atacar una cultura que había penetrado en todos los rincones del planeta. Eso es lo que más recuerdo. Esa sensación de que cualquier cosa ahora podía pasar puertas adentro de un país, que siempre se había considerado seguro, fuerte, potente e invulnerable. Ese realidad tremenda le quitó la venda de los ojos a los norteamericanos

Todos sabemos cómo siguió la historia, se reconfiguró el concepto de seguridad, se inició una absurda guerra en Afganistán que se extendió luego a otros países del enclave árabe con el objetivo de cazar Osama Bin Laden y desactivar la red de Al Qaeda, pero que finalmente es imposible de dejar de sospechar de otros intereses norteamericanos sobre esos países.

Respecto de los medios y el impacto de los nuevos medios sociales, en el post que escribí en el 2007, me preguntaba cómo hubiera sido el flujo de noticias y contenidos si hubiera existido YouTube, ahora sumo si además hubiera estado Twitter. Durante los últimos tres años hemos tenido algunas muestras, pero lo cierto es que en aquel año, los blogs eran los mejores espacios para que los ciudadanos compartan sus historias y donde se multiplicaron miles de testimonios que no llegaron a los grandes medios.

Con motivo del décimo aniversario, todos los medios crearon sus especiales. Destaco algunos, recomienden otros:

Tn.com.ar (Línea de tiempo, Las víctimas argentinas, Galería de fotos, ¿Cómo te enteraste?, Las tapas del día después, Video entrevistas del New York Times, Las cifras del horror, Héroes, villanos y mitos)

LaNacion.com (Torres Gemelas, 10 años después: Recomiendo las muy buenas entrevistas)

TheGuardian.co.uk (The 9/11 decade: especial con entrevistas y gran cantidad de material)

New York Times (The Reckoning)

ElMundo.com (11 S Espacial)

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